El acero inoxidable se quema o se mancha durante el lijado cuando se genera demasiado calor en el material. Esto suele pasar por usar demasiada presión, una técnica incorrecta o un abrasivo que no es adecuado para acero inoxidables.

Cuando esto ocurre, el material pierde el acabado, aparecen tonos azulados o marrones y puede incluso contaminarse, provocando óxido con el tiempo.

¿Por qué pasa?

El problema aparece principalmente por tres motivos: exceso de temperatura, uso de discos no adecuados o mezcla de herramientas que han trabajado acero normal y luego inox.

¿Cómo evitarlo?

La clave está en trabajar con menos presión, no quedarse fijo en un punto y dejar que el disco haga el corte sin forzarlo. También es importante mantener herramientas separadas para acero inoxidable y acero al carbono.

¿Qué abrasivo usar?

  • Para desbaste, el mejor resultado se consigue con zirconio, ya que ofrece buen corte y resistencia al calor.
  • Para trabajos más exigentes o continuos, el cerámico es la opción más profesional por su rendimiento y menor generación de temperatura.
  • Cuando el acabado es crítico, se deben usar discos específicos para inox, que evitan la contaminación del material.

Conclusión

El acero inoxidable se quema cuando se trabaja mal o con el abrasivo incorrecto. Usando zirconio o cerámico y la técnica adecuada, se consigue un acabado limpio y profesional sin manchas ni quemados.

Comments (0)

No comments at this moment

New comment

You are replying to a comment